DE ORUGA A MARIPOSA 🦋 ¿Me quiere? ¿No me quiere? Lo que aprendí al deshojar una margarita 🌼

Y ahí me encontraba yo nuevamente, deshojando una margarita…

¿Me quiere?
¿No me quiere?
¿Me quiere?*
¿No me quiere?

Arrancaba un pétalo y esperaba una respuesta. Otro caía y, con él, parecía caer también un poco de aquella incertidumbre que llevaba dentro. Hasta que el último pétalo que caía supuestamente revelaba los sentimientos de la persona amada. ¡Cuántas margaritas las que deshojamos! 🌼

Desde hace siglos, la margarita ha estado asociada con el amor y el misticismo. En Francia, esta tradición se conoce como effeuiller la marguerite: deshojar la margarita. Pétalo tras pétalo, se repetía una fórmula relacionada con el amor, esperando que el último revelara la respuesta. Esta costumbre aparece incluso en obras como Fausto, de Goethe, y en el ballet Giselle.

Pero mientras pensaba en aquella vieja costumbre, me hice una pregunta:

¿Cuántas veces seguimos deshojando margaritas, aunque ya no tengamos una flor entre las manos? 🤔

Quizás la margarita nunca tuvo la respuesta. Quizás nosotros éramos quienes necesitábamos descubrirla.

Porque, aunque hoy no tengamos una flor entre las manos, seguimos esperando un mensaje, una llamada, una palabra o una mirada que nos confirme que somos importantes.

¿Me quiere? ¿No me quiere?

Cuántas veces hemos esperado, anhelado y hasta mendigado amor.

Nuestra historia, la crianza, las palabras que escuchamos, las heridas, los rechazos y las ausencias pueden llevarnos a buscar afuera la confirmación de algo que primero necesitamos aprender a construir dentro de nosotros.

Y sin darnos cuenta, ponemos nuestro valor en las manos de otras personas:

Si me elige, valgo.
Si me busca, importo.
Si se queda, soy suficiente.

Pero ¿qué pasa cuando se va?

¿Dejamos de valer? De ninguna manera. ✨

El amor de alguien puede acompañar nuestra vida, pero nunca debe definir nuestra identidad.

Después de aprender a amar a Dios, uno de los amores más importantes que debemos cultivar es el amor propio. No hablo de egoísmo ni de orgullo, sino de reconocer nuestro valor, respetarnos, poner límites y cuidar nuestro corazón. ❤️

Porque cuando no sabemos cuánto valemos, cualquier muestra de atención puede parecernos amor. Entonces perseguimos a quien no nos elige y aceptamos menos de lo que merecemos por miedo al rechazo.

Por eso hoy quiero cambiar la pregunta.

En lugar de “¿Me quiere? ¿No me quiere?”, pregúntate:

¿Yo me quiero?

¿Me respeto?
¿Me perdono?
¿Reconozco mis virtudes?
¿Puedo estar solo sin sentirme incompleto?

Y que la respuesta sea Sí… Si me quiero, me quiero, aunque nadie más lo haga.

Si alguien se va, sigo teniendo valor. Si alguien no me elige, sigo siendo digno. Si alguien no sabe amarme, eso no significa que yo no soy merecedor de amor.

Quizás hoy ha llegado el momento de soltar la margarita. 🌼

Dejar de buscar en otros la respuesta sobre quiénes somos y comenzar a reconocer aquello que Dios ha depositado en nosotros.

Tal vez tu transformación comienza precisamente ahí: cuando dejas de preguntarte desesperadamente “¿me quiere?” y empiezas a decir:

Yo me quiero.
Yo me valoro.
Yo me respeto.
Yo me elijo.

Desde ahí podrás amar a otros sin perderte en ellos.

Así que hoy te invito a soltar la margarita. Deja de buscar en los pétalos, en los mensajes, en las ausencias o en las decisiones de otros la confirmación de quién eres.

Mírate con amor. Perdónate. Reconoce tu valor. ❤️

Recuerda que todavía estás en proceso.

Porque crecer no es solamente convertirnos en alguien diferente. Es aprender a descubrir quiénes somos realmente.🦋

Y cuando dejamos de deshojar margaritas para saber si somos amados, comenzamos a vivir desde una certeza más profunda:

Soy amado. Soy valioso. Soy suficiente. Y no necesito mendigar aquello que Dios ya depositó en mí, mientras esperamos nuestro destino final: el cielo. ☁️✨

«Yo te amo; tú eres muy valioso para mí y eres digno de respeto. Para salvarte, entregaría a pueblos enteros.» Isaías 43:4 — TLA

Con cariño,

Nataly Paniagua ✍️

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