Estudios sobre los procesos de combustión y respiración

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Para los vitalistas de la época la vida estaba ajena a los procesos mecánicos del mundo inorgánico, es decir, era una condición especial.

En 1783, el químico francés Antoin Laurent de Lavoisier (1743-1794), considerado el padre de la química moderna, realizó en colaboración con el médico francés Pierre Simón de Laplace (1749-1827), una serie de experimentos para calcular la cantidad de calor y de anhídrido carbónico producido por un conejillo de Indias.

         Resultó que la cantidad de calor correspondía aproximadamente a la del anhídrido carbónico, y Lavoisier concluyó que la respiración debía ser un proceso parecido a la combustión. Pero la cuestión central era otra: según esos experimentos resultaba que las leyes de la combustión que regía en el exterior del cuerpo parecía ser las mismas que actuaban en el interior del cuerpo; esto contrastaba claramente con las convicciones del pensamiento filosófico vitalista, según la cual la vida era una condición especial ajena a los fenómenos mecánicos y a la dinámica físico-química que regulan el mundo inorgánico.

FUENTE ENTESPA