🦋 DE ORUGA A MARIPOSA 🦋 La ruta de la Obediencia: pesada, pero dulce
La ruta dEra una conferencia de mujeres en una iglesia que ha crecido mucho en nuestra ciudad. Observaba cómo la creatividad humana, y esos dones y talentos que Dios ha depositado en nosotros, se materializaban en imágenes, sonidos y luces tan hermosas. Las luces nos cegaban, y mi amada amiga Carolina y yo nos deleitábamos en la presencia de Dios que se sentía en cada detalle, en cada palabra y en cada destello. ✨
Pero algo nos martillaba a ambas por dentro. Sabíamos que todo aquello era, en el fondo, pura obediencia. Lo que veíamos no era solo fruto de capacidad, técnica o recursos; era el resultado de hombres y mujeres que decidieron obedecer a Dios sin reservas, sin guardarse nada, aun a costa de sus propios deseos y anhelos. Y en medio de tanta luz, una pregunta se me quedó atravesada: ¿y yo, dónde estoy en mi propia ruta? 🛣️
Tengo que ser honesta contigo: todavía hay cosas en mi vida que no he visto materializadas de manera integral, en lo personal y en lo ministerial, como adoradora, pastora, escritora y predicadora. Me he ocupado en muchas tareas seculares, como Marta. No son malas en sí mismas, pero reconozco que muchas veces me han alejado de lo que Dios me dijo que haría. Y casi puedo escuchar hoy a Jesús decirme: «Marta, Marta… estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero solo una es necesaria» (Lucas 10:41-42, NVI).
Creo que todos tenemos un propósito, y que cuando se cumple, llega a su fin el reloj que nos mantiene aquí. Pero también sé que muchos terminaron su caminar sin haberlo cumplido. No porque Dios no lo quisiera, sino porque la obediencia se perdió, o porque la ruta, poco a poco, se desvió.
Myles Munroe decía que el lugar más rico de la tierra es el cementerio, y coincido. Allí fueron enterrados sueños, proyectos, inventos, mensajes y libros que nunca vieron la luz. Muchos no los perdieron por falta de talento, sino porque decidieron no obedecer.
El diseño de Dios es la obediencia . Ya lo dijo el profeta Samuel: « El obedecer vale más que el sacrificio » (1 Samuel 15:22, NVI).
A Dios le agrada que obedezcamos: sin entender, obedezcamos; sin saber a dónde vamos, obedezcamos; aunque no veamos más allá de la curva, obedezcamos. Es una ruta pesada, porque siempre será más fácil dejarlo para después, abandonar y seguir nuestros propios deseos. Pero también es dulce, y eso lo sé por experiencia.
Dios me llamó a los 16 años y lo dejé todo por Él. Mi familia no estaba de acuerdo, mis amigos tampoco, pero decidí por Cristo y no hubo vuelta atrás. Muchos pensaban que aquella niña repetiría los errores y la mala vida de sus antepasados; hoy vivo libre, sana y agradecida.
Más tarde, al formar mi hogar, volví a escoger la voluntad de Dios por encima de mis propios planes. Y hoy, con todo lo que hemos vivido, tengo una familia hermosa, bendecida, y todos abrazamos la fe. Esa sí que es la miel de la obediencia. 🍯🐝
Quizás tú también tienes un llamado guardado en una gaveta, un libro sin terminar, una canción a medio camino, un sueño postergado o una instrucción de Dios que aún no has obedecido porque “ahora no es el momento”. Hoy te pregunto con cariño: ¿qué le estás dejando al cementerio? 🪦
Solo nos quedan 60 días para concluir este 2026, pero aún estamos a tiempo. Todavía podemos sacar ese sueño de la gaveta y decirle “sí” a Dios.
Por eso hoy te invito, y me invito, a obedecer. Sé que aún nos quedan muchos caminos por recorrer, pero quiero recorrerlos tal cual Dios me llamó, paso a paso, aun a ciegas, confiando en que el que comenzó esta buena obra en mí la va a perfeccionar y concluir (Filipenses 1:6). Porque cuando llegue mi día, quiero poder decir, como el apóstol Pablo:
«He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe» (2 Timoteo 4:7, NVI).
Obedezcamos, mientras esperamos nuestro destino final: el Cielo.
Con cariño,
Nataly Paniagua ✍️e la Obediencia: pesada, pero dulce
