Un joven australiano se convierte en el segundo pescador que logra atrapar al pez del millón de dólares: «Es un sueño»

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Se trata de una peculiar competición en la que se liberan 100 peces etiquetados con premios económicos, 99 de 10.000 dólares y uno de un millón.

En la mayoría de países occidentales existen juegos de azar con premios millonarios, pero pocos tan ppeculiares como el que se desarrolla en el Territorio del Norte de Australia, y para el que hay que pescar si uno quiere ganar el premio principal.

Las autoridades sueltan en diversos cuerpos de agua de la zona 100 peces etiquetados con premios. 99 de ellos tienen un premio de 10.000 dólares australianos (6.000 euros), mientras que uno tiene una etiqueta roja que otorga al que lo pesque un premio de un millón de dólares, es decir, 615.000 euros.

Ahora, por segunda vez en la historia, un pescador se ha hecho con el pez millonario. Se trata de Matthew Maurice un joven de 26 años que salió a pescar con su hermano para pasar el rato y que de buenas a primeras, vio como cambiaba su vida para siempre, recoge The Guardian.

"No nos apetecía ir muy lejos, solo nos alejamos menos de un kilómetro de la rampa para botes", dijo Maurice a la televisión local. "Solo queríamos pescar y charlar, eso era todo. Daba igual si pescábamos algo o no. Simplemente queríamos estar juntos", agregó.

Maurice logró pescar una perca gigante, pero lo que vio cuando el cuerpo plateado de la criatura saltó fuera del agua le sorprendió: una etiqueta roja brillante que indicaba una gran victoria en el concurso 'El pez del millón de dólares' del Territorio del Norte.

"Enganché el anzuelo al pez y mi primera reacción fue encender la linterna frontal. Lo primero que se iluminó fue un gran cuerpo plateado con una gran etiqueta roja colgando", dice. 

Maurice no sabía cuánto había ganado, hasta que la primera ministra del Territorio del Norte, Lia Finocchiaro, se puso en contacto con él y le dijo: "Estoy a punto de darle la mejor noticia de su vida".

"Me siento como en un sueño", continuó. "No creo que deba tocar el dinero. Alguien más debería cuidarlo por mí. Pero probablemente lo administraré con inteligencia: compraré una casa, pagaré mis deudas y luego me daré algún capricho", afirma.

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