Bruselas se lanza a la ‘guerra climática’: 70.000 millones al año para adaptar edificios y planes de choque contra las olas de calor
La UE está en 'guerra' contra el cambio climático y ha dado un paso más este martes la Comisión Europea al presentar un nuevo marco para la "resiliencia" del bloque frente a fenómenos como las olas de calor, los incendios u otros fenómenos. "Europa se está calentando al doble de la tasa mundial. Para lograr una verdadera resiliencia climática, debemos adaptarnos y aprender sobre la marcha", ha avisado precisamente la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen. Por eso Bruselas quiere, entre otras cosas, invertir hasta 70.000 millones al año para adaptar ciudades y edificios y además pretende lanzar planes de choque frente al aumento extremo de las temperaturas.
La Comisión asume, dicen, que este ha sido "el verano de la verdad". Ha estado marcado por incendios forestales devastadores, sequías extremas en grandes cuencas fluviales y olas de calor mortales y por eso, con este marco, añade Bruselas, se quiere adaptar por primera vez a todo el continente a las nuevas condiciones.
La clave está por tanto en la Ley Europea de Resiliencia Climática, que será la guía tanto para la propia Comisión como para los Estados miembros: ya se asume un incremento de temperatura respecto a los niveles preindustriales de 1,5 grados para 2030, 2 grados para 2050 y hasta 3 grados para finales de siglo, recordando que Europa se está calentando al doble del ritmo medio mundial.
Con el fin de reducir la burocracia y la fragmentación administrativa, la directiva unificará los cuatro instrumentos de planificación nacional requeridos en la actualidad bajo un único Plan Estratégico Nacional de Resiliencia Climática por cada país. Asimismo, la normativa exige identificar con claridad a los "propietarios del riesgo" en cada ámbito político y nivel de gobernanza; la clave aquí, incide Bruselas, está en la "anticipación". En este sentido, la Comisión publicará su propio plan estratégico de resiliencia a nivel comunitario en el tercer trimestre de 2028.
Esa capacidad de acción y no tanto de reacción ya la reclama Bruselas desde hace tiempo, como explicaron en verano desde Centro de Coordinación de Respuesta ante Emergencias (ECCR, por sus siglas en inglés) a un grupo de medios internacionales entre los que se encontraba 20minutos. "En muchas ocasiones el tiempo es un factor decisivo. En terremotos, incendios forestales y otras emergencias, cada minuto cuenta", alertaron, alegando además que lo vivido entre mayo y septiembre de este año se puede volver a repetir en el futuro.
De manera más inmediata el Ejecutivo comunitario activará un Plan Europeo contra las Olas de Calor y creará una Alianza de Seguros Climáticos para reducir la brecha de cobertura ante catástrofes naturales, donde históricamente solo el 25% de los daños ha estado asegurado. Además, se desplegará una nueva Iniciativa Europea del Agua orientada a la eficiencia y prevención de sequías, se formará el Grupo Asesor PreparEU de preparación ante desastres y se identificarán los 100 territorios europeos geográficamente más vulnerables para prestarles apoyo prioritario.
Todo eso exigirá de inversiones masivas: aquí el objetivo es disponer de unos 70.000 millones de euros anuales para adaptar infraestructuras, entornos urbanos y sistemas productivos. Bruselas subraya en su explicación que cada euro invertido en resiliencia genera retornos de entre dos y diez veces su valor en daños y pérdidas evitadas. Para apoyar este esfuerzo, el Grupo del Banco Europeo de Inversiones (BEI) destinará al menos 30.000 millones de euros en financiación para la adaptación climática entre 2026 y 2030, mientras que el presupuesto comunitario post-2028 reservará al menos el 35% de sus fondos a objetivos climáticos y medioambientales.
La estrategia comunitaria "no solo busca mitigar pérdidas, sino también posicionar a las empresas europeas a la cabeza de un mercado global de tecnologías y soluciones de adaptación que alcanzará los 3,5 billones de euros en 2050", añade Bruselas. Para acelerar el despliegue industrial, se utilizará la revisión de la normativa de contratación pública, incorporando la resiliencia climática como criterio de adjudicación, mientras que el Fondo Social para el Clima aportará hasta 86.700 millones de euros para apoyar a los colectivos más vulnerables.
Al mismo tiempo, otro foco se pone en el sector primario, que es quizá el más afectado a nivel de pérdidas económicas por el cambio climático. Por eso, concluye la Comisión, la futura Política Agrícola Común (PAC) incluirá un nuevo paraguas legislativo con prácticas de protección de suelo y agua. Esto irá de la mano también, terminan, de una nueva Ley del Océano y de la actualización de las directivas ya existentes sobre el sector marítimo.
"La primera y más eficaz medida de adaptación al cambio climático consiste en combatir sus causas fundamentales", ha resumido la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera. "Sin embargo, aunque nos esforcemos por reducir las emisiones, debemos prepararnos para los efectos del cambio climático, que no son justos ni se distribuyen de manera equitativa", esgrimió. Y lanzó un aviso: "Europa carece de preparación, y es nuestra responsabilidad minimizar los costes y el sufrimiento que ello conlleva".
