Can Reon: ven por la música, quédate por lo inesperado

6a37ebdd8dfdc.r_d.598-471-0

La finca Can Reon (Tiana) abre sus puertas de nuevo.

‘Ven por la música, quédate por lo inesperado’ es su lema. Can Reon es un pequeño festival que año a año se ha convertido en el hermano mayor de aquel bebé inicial mediante una decidida apuesta por lo más disruptivo en música, arte, diseño y experiencias sensoriales, incluido el paladar. Otro eje característico es que su pequeño formato permite disfrutar de la música de manera muy próxima, a pocos metros del artista. Montse Vidal, responsable de prensa de Can Reon, nos resume el concepto y anticipa qué veremos el 27 de junio: “Lo que se pretende es ofrecer propuestas que no se encuentran en otro sitio. Por ejemplo, este año presentamos una instalación llamada Bionic & the Wires, que consiste en plantas conectadas mediante un software a unos sensores. Como las plantas están vivas, generan una serie de impulsos eléctricos que los sensores captan eléctricos y los convierten en música”. En efecto, ingenieros y al tiempo artistas, Jon Ross y Andy Kidd han logrado el prodigio.

El documental Progress vs Sunsets de melanie bonajo mostrará las opiniones distorsionadas pero idealistas de los niños sobre el medio ambiente y el bienestar animal y la videoproyección East of the sun and West of the Moon de Persijn Broersen y Margit Lukács evoca la frágil frontera entre cultura y naturaleza de un modo paralelo a la sensibilidad de Rosa Tharrats, cuyas delicadas estructuras textiles y redes emergen como cuerpos sensibles entre los árboles de la finca.

Vayamos al siguiente pilar de Can Reon: el programa musical, comisariado por Pep Mula, Pau Josa y Xavier Maristany, ofrece una experiencia vanguardista y ecléctica: Ana Lua Caiano combina la tradición portuguesa con la electrónica, sonidos del pasado unidos a sintetizadores, cajas de ritmos y grabaciones de campo. La pareja británica Herbert & Momoko reúne técnicas originales de sampling, improvisación en directo y arreglos exuberantes y expansivos, desde kotos japoneses hasta balones de baloncesto, dotando a su sonido de una sensación orgánica inconfundible.

Uno de los platos fuertes del cartel de 2026 son Lina y Marco Mezquida: ella, de formación clásica y raíces en la ópera, encontró en el fado un territorio de libertad expresiva y él, pianista, compositor e improvisador menorquín, se pone al servicio de la voz de Lina (Marco regresa por tercera vez a Can Reon) para presentar juntos su trabajo, O Fado. También los españoles C.O.U., que formaron parte del programa de Sónar 2024. Hay mucho más: tienen el programa completo aquí.

Bosques, colinas, árboles centenarios y senderos que conducen a antiguos viñedos y rincones cargados de historia. Y en medio de todo ello, la finca Can Reon. La iniciativa es creación de Renny y Leon Ramakers (Re+Leon) una veterana pareja holandesa cuya mezcla de talentos explica este certamen: historiadora del arte, crítica y comisaria y cofundadora del afamado estudio de diseño Droog, Renny es una referente europea que acumula galardones como la libros la biblioteca de Jorge Luis Borges –incluido el título de Oficial de la Orden de Orange-Nassau en 2018– y Leon es un conocido emprendedor que ha dirigido Mojo Concerts, la compañía neerlandesa líder en la promoción y organización conciertos y festivales y asimismo, caballero de la Orden de Orange-Nassau. Vendió a Live Nation su empresa pero no podía retirarse para beber el vino que ya ha comenzado a cultivar en torno a su masía y dedicarse al dolce far niente. Tanto es así, que Can Reon se complementa con un ciclo de jazz: este año, los Tres Dies de Jazz (3, 4 y 5 de julio) traen a Tiana a Joshua Redman, Bill Frisell & Greg Tardy y Carles Benavent Trio.

El diseño es la categoría de arte reina como prueba la obra inaugural, What if I sigh, and the black earth beneath me scatters, de Anna Gallacio, y que será permanente: se trata de una instalación inspirada en una misteriosa abertura en el suelo del bosque, que se cree es el acceso acceso a una mina de galena abandonada. Un árbol de bronce, fundido a partir de un árbol frutal muerto de la propia finca, sostiene manzanas de cerámica pintadas con un color metálico oscuro que remite a este mineral. Mientras los visitantes avanzan por un corredor flanqueado por una gran reja de hierro –forjada por un herrero local y suspendida sobre el vacío– vivirán la sensación de estar bajando a la mina. Y si quieren cambiar de tercio radicalmente, Can Reon ofrece la performance de parkour de Charles Auguste y Matt McCreary.

La artista visual neerlandesa Juul Kraijer, cuyo trabajo meticuloso y exploratorio, ha producido una obra que abarca dibujo, escultura, fotografía, collage y el vídeo. SPAWN (2019) es una instalación de vídeo de tres canales que muestra cómo veinte serpientes se deslizan lentamente sobre el rostro sereno de una modelo cuya belleza clásica y quietud contrastan con el movimiento inquieto de las serpientes causando un efecto hipnótico. 

El japonés Eiji Watanabe, conocido por su destreza para transformar imágenes cotidianas de la naturaleza en escenas oníricas, explora la frontera entre la realidad y la imaginación de un modo asombroso: En Sky Dream / Above the Sky, recuerda un sueño en que se encontraba al borde del cielo observando volar innumerables aviones. Watanabe propone simular su experiencia subiendo por una escalerita a lo alto de un barril, mirar hacia abajo y… Acérquense a Can Reon.

Entre Paris Hilton y Umberto Eco. Licenciado en Derecho por la UB y en Periodismo por la UPF, colaboro con La Vanguardia desde 2016. Antes, en Vanity Fair, Grazia, Vanitatis, Corazón TVE, Qué Leer y Lecturas.

Compartir:FacebookXWhatsAppTelegramEmail