Conflicto diplomático Cuba-RD: Cuba atribuye a presión de EE. UU.

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La expulsión de nueve miembros de la misión diplomática cubana tensa las relaciones entre los dos países caribeños y deja abierta una incógnita sobre la reacción del régimen de La Habana, en momentos en que Cuba enfrenta un creciente aislamiento regional y una de las peores crisis económicas de su historia reciente.

República Dominicana anunció el paso inusual de solicitar formalmente a Cuba el retiro de nueve integrantes de su representación en Santo Domingo y de sus familiares, a quienes concedió un plazo de siete días para abandonar el país. La magnitud de la medida resulta particularmente significativa porque afecta de una sola vez a una parte considerable de la misión cubana.

El Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) no identificó a los funcionarios afectados ni explicó qué motivó la medida. Informó que actuó conforme al derecho internacional y a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y aseguró que continuará manejando el asunto con discreción y por los canales establecidos, con el propósito de preservar las relaciones entre ambos países.

Santo Domingo, sin embargo, evitó utilizar la expresión persona non grata. Optó por solicitar el “retiro” de los nueve funcionarios, una fórmula menos confrontacional que permite reducir considerablemente la representación cubana sin romper relaciones diplomáticas.

Aunque el Gobierno no ha explicado las razones y no corresponde atribuir ninguna conducta a los funcionarios afectados, las expulsiones o solicitudes de retiro de diplomáticos suelen producirse por tres grandes motivos: conducta personal inapropiada, injerencia en los asuntos internos del país receptor y actividades de espionaje o inteligencia.

La propia Convención de Viena establece en su artículo 41 que los diplomáticos deben respetar las leyes del país donde están acreditados y tienen el deber de no intervenir en sus asuntos internos. Cuando existen sospechas de espionaje, los gobiernos suelen recurrir a una expresión deliberadamente amplia: “actividades incompatibles con el estatus diplomático”, evitando divulgar información sensible o revelar los elementos de inteligencia que sustentan la decisión.

También pueden producirse expulsiones como represalia diplomática, cuando un gobierno responde al retiro de sus propios funcionarios en otro país.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechazó “en los términos más enérgicos” la decisión del Gobierno de expulsar a funcionarios de su embajada en Santo Domingo y sus familiares, medida que, según La Habana, constituye un “acto de subordinación” a la política de Estados Unidos hacia la isla.

En un comunicado publicado la tarde de este jueves, la Cancillería cubana calificó de injustificada la decisión de las autoridades dominicanas y aseguró que los diplomáticos cubanos han actuado “en estricto apego” a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y con respeto a las leyes dominicanas. “No existe motivo alguno que justifique esta decisión de las autoridades dominicanas. Los diplomáticos cubanos han actuado siempre en estricto apego a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y con absoluto respeto a las leyes de esa hermana nación”, dice la Cancillería cubana.

El Gobierno cubano sostuvo que detrás de la medida existe presión de Washington y afirmó que Estados Unidos busca deteriorar las relaciones diplomáticas de Cuba

La decisión dominicana tiene un precedente regional reciente. En marzo pasado, Ecuador declaró persona non grata al embajador cubano Basilio Antonio Gutiérrez García y dispuso la salida de los integrantes diplomáticos, consulares y administrativos de la representación cubana. La Habana respondió cerrando su embajada en Quito y calificó la decisión de hostil.

Posteriormente, Costa Rica dispuso el cierre de la embajada cubana y la salida de su personal diplomático, aunque mantuvo determinados servicios consulares. Las decisiones contribuyeron a reducir todavía más el espacio diplomático de Cuba en América Latina.

El episodio dominicano plantea además una cuestión poco advertida hasta ahora: el tamaño de la misión cubana en Santo Domingo.

Que República Dominicana pueda solicitar simultáneamente el retiro de nueve de sus integrantes y que la embajada permanezca abierta supone que Cuba mantenía una dotación diplomática considerable en el país. Resulta llamativo para una relación bilateral de intercambio económico relativamente limitado y, sobre todo, cuando se compara con las representaciones que La Habana mantiene en algunas naciones de mayor población, desarrollo económico y peso internacional.

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