El negocio redondo: ONCO14, alquiler de camas, quimioterapias en pasillos y comercialización de medicamentos
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Dos ejemplos dramáticos sobre el esquema integral del fraude, negligencia y puesta en peligro de la vida humana fue la quimioterapia aplicada en pasillos a pacientes con cáncer, cobrando RD$3,500 y RD$5,000 por habitación que corresponde cubrir al SENASA. También está configurado por el Patronato Cibaeño contra el Cáncer y el Instituto Oncológico Regional del Cibao.
Con el propósito de lucrarse directamente, el principal imputado en la operación ONCO14, Héctor Antonio Lora Cruceta, privatizó la mayoría de las habitaciones de ingreso común al centro, su costo cubierto por el seguro médico, convirtiéndola en habitaciones de una sola cama, que los pacientes deben pagar en efectivo y directamente al centro.
Aquella decisión ilegal, en consecuencia, obligó a los pacientes afiliados al régimen subsidiado por que requieren hospitalización para recibir su tratamiento, tener que asumir el costo de la habitación privatizada, oscilando entre RD3,500 y RD$5,000 por noche, según el expediente de solicitud de coerción del Ministerio Público.
El documento indica la existencia de una lista de espera en caso de que los pacientes no pudieran pagar por una habitación privada, hasta que aparecieran una de las habitaciones poco comunes “situación que resulta clínicamente crítica, tratándose de pacientes con cáncer para quienes cada hora de retraso en la administración del tratamiento tiende a comprometer directamente su vida”, subraya.
En cambio, había un grupo de pacientes que no tenían recursos para pagar una habitación privada, ni su condición de salud le permitía esperar en una lista.
Ese grupo, eran los pacientes que debían recibir quimioterapia, quienes, como no podían esperar, se veían forzados a recibir su tratamiento de quimio en el área de emergencia o en los pasillos del centro, lo que clínicamente está contraindicado, por tratase de “pacientes inmunocomprometidos, lo que eleva de manera exponencial el riesgo de que contraigan infecciones o enfermedades, en espacios de alto tránsito y exposición”, dice el expediente.
Suma, que los pacientes catalogados como ambulatorios por falta de camas, eran además, los que con mayor frecuencia eran objetos de los cambios fraudulentos de indicaciones médicas y del suministro de dosis incompletas de medicamentos” descrito en los hechos precedentes.
Según la medida de coerción contra los tres cabecillas del entramado criminal, a Lora Cruceta no le bastó, sino también, aprovechando su control y posición, específicamente en la farmacia del Patronato, “para permitir y facilitar medicamentos que contienen sustancias controladas, al margen de las disposiciones legales y regulatorias vigentes”.
Revela que, como consecuencia de esa conducta, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) realizó diversas inspecciones en el IORC, en las cuales se detectaron irregularidades relacionadas con la operatividad de la farmacia, “evidenciándose prácticas compatibles con la dispensación irregular y comercialización indebida de sustancias controladas”.
FUENTE HOY
