España y Argentina quieren ser el campeón con más estrellas en el 21
Una campeona abonada a la épica para sobrevivir ante una aspirante que reúne todos los ingredientes para bordar su segunda estrella: Argentina, aferrada a un Lionel Messi en trance, y la España de Lamine Yamal juegan este domingo a las tres de la tarde hora dominicana, una formidable final de la Copa del Mundo.
Una de las historias más grandes jamás contadas en el planeta fútbol tendrá su desenlace en el MetLife Stadium, en las afueras de Nueva York.
Allí se jugará el último de los 104 partidos del primer Mundial XXL: 48 equipos repartidos por 16 ciudades de México, Estados Unidos y Canadá en 39 días de competición.
En el caso de esta final, los protagonistas ya fueron campeones en este siglo, y por lo tanto buscarán ser el monarca con más títulos. El primer campeón de esta centuria fue Brasil en el 2002, a quien le siguió Italia en 2006.
España consiguió su primer mundial en 2010, Alemania se proclamó campeón en 2014, mientras que Francia levantó la Copa del Mundo en 2018. Argentina es el monarca vigente y busca convertirse en apenas la tercera selección que revalida una corona, algo que solo han hecho Italia (1934-1938), y Brasil (1958-1962).
Y de postre, un guion casi perfecto: La defensora del título, vigente doble campeona de Sudamérica, frente a la reina europea.
Citadas en marzo en Catar para disputar la Finalissima, cancelada por la guerra en Oriente Medio, el destino les tenía reservada una plaza en la cita suprema.
Argentina llega a la final tras un ejercicio de supervivencia heroico en cada uno de los cuatro partidos de la fase de cruces alentada por un Messi irreal, con ocho goles y cuatro asistencias a los 39 años, cuando se esperaba que viniera a Norteamérica a dar la vuelta de honor para festejar su legendaria carrera.
Enfrente estará un chico al que bañó hace dos décadas: Messi era la estrella emergente del Barcelona, Lamine un adorable bebé que disfruta de sus caricias.
La icónica foto se ha recuperado con más fuerza que nunca en la previa de la final.
«La vida es una locura… Es tremendo», rememoró Messi el viernes en Manhattan sobre la imagen.
El juvenil lo hará «al 100 %» tras recuperarse del fuerte golpe, «un bocadillo», que sufrió en un muslo ante Francia en semifinales (2-0) en una jugada que le sirvió para lograr el penal que abrió la victoria.
Junto a Messi, una banda de inmortales que han puesto su granito de arena para llegar al último día. Recuperaron la pólvora en el momento perfecto los delanteros Julián Álvarez y Lautaro Martínez, volvió a sonreír el descarado Enzo Fernández.
Más dominante, aunque también ha necesitado sus dosis de épica, se ha mostrado España, capaz de anular a sus rivales con su juego de posesión y movimiento…
