Europa afronta un julio con temperaturas por encima de la media y con riesgo de una nueva ola de calor, la tercera en lo que va de 2026

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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

​Las previsiones meteorológicas apuntan a que el periodo comprendido entre el 6 y el 12 de julio concentrará las anomalías térmicas más destacadas, con valores que superarán la media de esta época en gran parte del continente.

Europa encara un mes de julio con previsiones meteorológicas de temperaturas muy superiores a la media en climática en gran parte del continente, un escenario que podría dar lugar a una tercera ola de calor tras los dos episodios de altas temperaturas registrados desde finales de mayo, según apunta el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF).

Las previsiones meteorológicas, de las que se hace eco el portal Meteored, apuntan a que el periodo comprendido entre el 6 y el 12 de julio concentrará las anomalías térmicas más destacadas, con valores que superarán los habituales para esta época del año en buena parte de Europa. Francia figura entre los países con mayor riesgo de registrar temperaturas extremas, con máximas que podrían alcanzar entre los 40 y los 44 grados en algunas zonas.

En España, mientras tanto, los servicios meteorológicos siguen la evolución de la situación ante la posibilidad de que se produzca la segunda ola de calor del verano. 

El incremento de las temperaturas no se limita al continente. Las aguas superficiales del océano Atlántico y, especialmente, del mar Mediterráneo mantienen valores excepcionalmente elevados como consecuencia de la persistencia de condiciones anticiclónicas y de la escasez de vientos intensos, favoreciendo el desarrollo de olas de calor marinas. 

En algunas áreas del Mediterráneo, las anomalías térmicas del agua alcanzan hasta ocho grados por encima de los valores habituales, una circunstancia que incrementa la humedad ambiental y favorece jornadas de intenso bochorno, sobre todo durante la noche. 

Los expertos recuerdan que el calentamiento del mar y de la atmósfera se refuerzan mutuamente, prolongando e intensificando los episodios de calor extremo.

Entre las principales consecuencias previstas destaca el aumento del riesgo de incendios forestales debido a la combinación de temperaturas elevadas, baja humedad, sequedad del terreno y acumulación de vegetación seca tras las anteriores olas de calor.

Asimismo, el exceso de calor puede favorecer la aparición de tormentas intensas cuando masas de aire frío en altura interactúan con el aire muy cálido acumulado en superficie, dando lugar en algunos casos a fenómenos meteorológicos severos.

Las altas temperaturas también suponen un riesgo para la salud pública. Las autoridades sanitarias recuerdan que las personas mayores, los menores, quienes padecen enfermedades crónicas y los trabajadores expuestos al aire libre constituyen los colectivos más vulnerables, por lo que recomiendan extremar las medidas de protección para reducir el impacto del calor extremo.

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