Los duques de Sussex se ponen manos a la obra para no bajar su ritmo de vida: seis millones de dólares en gastos

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Los duques de Sussex llegan a su primer acto en Jordania

La época dorada de Harry y Meghan empieza a marchitarse. Que la presencia de la pareja sea cada vez menos mediática y sus proyectos poco exitosos podría llevarlos a tener problemas financieros. Así lo evidencian fuentes cercanas a la pareja en un artículo de Page Six en el que no solo aseguran de que van “justos” de dinero, sino que además es Markle quien lleva el pan a casa.

Mientras que el duque de Sussex centra mayoritariamente sus esfuerzos en su labor filantrópica, Markle trabaja en su proyecto empresarial, As Ever, una marca de estilo de vida la cual disfrutó del apoyo de Netflix durante su primer año de lanzamiento. Ahora, la duquesa ha cortado lazos con la plataforma de streaming que a pesar de todo solo tiene buenas palabras para la ex intérprete: “Como siempre se pretendió, Meghan continuará expandiendo la marca y la llevará a una nueva etapa de forma independiente, y esperamos celebrar cómo sigue alegrando hogares de todo el mundo”, dijo en un comunicado. Además de su iniciativa empresarial, Markle se unió recientemente como inversora a OneOff, una plataforma de descubrimiento de moda impulsada por inteligencia artificial.

Con todo, parece que el ritmo de vida y necesidades de la pareja es demasiado alto. Las mismas fuentes han explicado a medios estadounidenses que la pareja destina seis millones de dólares a gastos operativos, como a la seguridad privada y el pago de la hipoteca de su mansión de 15 millones de dólares en Montecito (California).

La pareja no ha hecho ninguna declaración pública al respecto. De hecho, Harry ha continuado con su papel filantrópico o, en este caso, de figura parlamentaria y ha acudido a los medios para estrenarse como articulista político, en el que asegura que no busca hablar como figura política.  

En su artículo, publicado el jueves en la revista The New Statesman, el duque de Sussex se muestra preocupado por las oleadas de odio en su país natal tras varios ataques antisemitas y denuncia en el mismo la polarización en la que vive el Reino Unido. “Lo que me preocupa ahora es la peligrosa manera en que la difuminación moral se está arraigando en algunas zonas del Reino Unido”, escribe en su artículo titulado “Mis temores por un reino dividido”.

Más allá de sus aspiraciones como personaje influyente y relevante en la política, el príncipe Harry ha decidido tomar cartas en el asunto y buscar también nuevas vías de negocio para el sustento de su familia. Así, la pareja anunciaba ayer que producirán una adaptación cinematográfica de “No Way Out: The Searing True Story of Men Under Siege” para Netflix. La película cuenta el relato militar del mayor Adam Jowett sobre sus 21 días de asedio talibán en Helmandobre en el que fue uno de los episodios más violentos de la guerra de Afganistán.

Sus aparentes problemas financieros se suman a la tensión familiar, la cual no parece distenderse con el paso del tiempo.

También este fin de semana, se daba a conocer la decisión de Peter Phillips, hijo de la princesa Ana de Inglaterra y primo de Harry de no invitar a los duques de Sussex a su boda con Harriet Sperling, para ambos sus segundas nupcias. 

A la celebración, que tendrá lugar el 6 de junio y a la que sí acudirán los duques de Cambridge, sus hijos y el rey Carlos III, tampoco son bienvenidos el príncipe Andrés y Sarah Ferguson debido a la relación de ambos con el caso Epstein.