Mateo Alou y Pete Rose, en 1968 una batalla de película

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La pasada semana en la “Z”, Julio Hazim y Miguel Guerrero recordaron la épica batalla por el liderato de bateo de la Liga Nacional en 1968, cuyos protagonistas de la proeza que cumplirá 58 años fueron Mateo Rojas Alou, de los Piratas de Pittsburgh, y Pete Rose, de los Rojos de Cincinnati.

Mateo, en 1966, con los Piratas había ganado la diadema de bateo con promedio de .342, siendo el primer dominicano en conquistar este galardón.

El sábado 28 de septiembre de 1968, en el Crosley Field, de Cincinnati, ante una escasa asistencia de 5,550 fanáticos en el penúltimo día de la temporada,  Rose bateando de primero ligó cinco hits en cinco turnos y subió su promedio a .335.

San Francisco derrotó a los Rojos 10 por 4. Ese mismo día, en el Wrigley Field, ante 10,940 aficionados los Cubs de Chicago derrotaron 4-3 a los Piratas y Alou, jugando en el center field y de tercero en el line-up, se fue de 4-4 elevando su average a .334.

El domingo 29, último día de la temporada, los seguidores de las Grandes Ligas estaban atentos al desenlace del liderato de bateo entre Alou y Rose.

En la victoria de los Cubs 5-4 ante los Piratas, Mateíto se fue en blanco en cuatro turnos y bajó su promedio a .332.

Rose, en la victoria de Cincinnati 3-0 ante los Gigantes, se fue de 3-1 y mantuvo su average en .335 y de esta forma ganó su primer liderato de bateo.

En la edición de The Sporting News de julio de 1968, el periodista Les Biederman describió a Mateo Alou de esta manera: “Si usted viera a Mateo Rojas Alou caminando por las calles de Pittsburgh, lo tomaría como un jockey ligeramente sobre peso. Nunca pensaría que es uno de los mejores bateadores de la Liga Nacional”.

Mateo comenzó su carrera con los Gigantes de San Francisco, pero su bateo no llenó las expectativas, y después de la temporada de 1965 es negociado por Joe Gibbons y Osvaldo Virgil a los Piratas. El cambio no causó revuelo, ni en San Francisco, ni en Pittsburgh, porque en 1965 su promedio de por vida era de .231.

Y vino el milagro y el bateador de .231 se convirtió en uno de .342 en 1966, y ganó el liderato de bateo de la Liga Nacional. Ese extraordinario ascenso, ese giro de 180 grados de un año a otro tiene nombre y apellido: Harry -El Sombrero- Walker, que dirigió a los Piratas en 1965, y sin duda alguna vio algo en Mateo que debía ser explotado.

Cuando Mateíto se reportó a los entrenamientos de primavera en 1966, Walker lo llamó para que iniciara una sesión personal de bateo. En el primer día de trabajo en Fort Myers, Walker le dijo a Mateo: “Te elevaré el promedio en 50 puntos”. Walker se equivocó, lo ayudó a elevar el promedio en 111 puntos.

1964, Juan Marichal, termina la temporada con 21-8 y efectividad de 2.48, logrando por segunda ocasión seguida cerrar con efectividad por debajo de 2.50.

1993, Luis Polonia, de Anaheim, se roba dos bases para llegar a 55 estableciendo marca personal.

2001, Alex Rodríguez, Texas, se convierte en el jugador 20 en las Grandes Ligas y el primer paracorto con 50 jonrones.

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