Bolivia se adentra en una crisis regional entre guiños de EEUU, choque con Colombia y protestas en las calles
Las protestas que desde hace 15 días sacuden a Bolivia han escalado este miércoles a una crisis política y diplomática, con el Gobierno de Rodrigo Paz denunciando un intento de desestabilización ante la Organización de Estados Americanos (OEA), expulsando a la embajadora de Colombia y recibiendo el respaldo de EEUU y otros Gobiernos de la región.
La crisis, que comenzó a principios de mes por reclamos salariales, escasez y mala calidad de combustibles y el rechazo a varias reformas, derivó en pedidos de renuncia contra Paz, quien asumió el poder hace apenas seis meses.
Los bloqueos de carreteras y las protestas se concentran principalmente en las ciudades de La Paz y El Alto, ambas en el departamento de La Paz, donde participan sindicatos, campesinos aimaras y sectores afines al expresidente Evo Morales (2006-2019).
Este miércoles, Paz ha anunciado un «reordenamiento» de su gabinete de ministros para hacerlo «más ágil» y cercano a las demandas sociales, además de la creación de un Consejo Económico y Social con el que busca socializar las reformas impulsadas por su Administración y contrarrestar las acusaciones de privatización lanzadas por los sectores movilizados.
El mandatario también ha buscado bajar la tensión con Argentina, luego de que Morales denunciara sin pruebas que aviones Hércules de ese país trasladaban militares y material represivo a Bolivia.
Paz ha dicho que Buenos Aires solo participa en un operativo humanitario para enviar alimentos a La Paz y El Alto.
La situación en La Paz, sede del Gobierno y del Legislativo, y en la vecina El Alto es crítica.
Los bloqueos mantienen parcialmente aislada a la región y han provocado escasez de alimentos, combustibles y medicamentos, incluido oxígeno medicinal.
En los mercados populares los precios se han duplicado o triplicado, mientras cientos de personas hacen largas filas para conseguir pollo o gasolina.
El Gobierno habilitó un «puente aéreo» con apoyo de aviones argentinos para trasladar alimentos e insumos básicos, aunque admite que la situación sigue siendo difícil.
Incluso, hogares estatales para niños podrían quedarse sin alimentos en las próximas horas.
Las protestas se radicalizaron esta semana, especialmente después de la llegada a La Paz de una marcha de seguidores de Morales que caminó durante días desde el altiplano.
El lunes se registraron enfrentamientos, saqueos y ataques contra periodistas y ciudadanos, en la jornada más violenta desde el inicio del conflicto.
El Gobierno acusa a Morales de promover la conflictividad y sostiene que las protestas buscan generar una «ruptura constitucional».
