Crueldad contra Amaia Montero
La cantante Amaia Montero durante el concierto que la banda La Oreja de Van Gogh ofreció en Barakaldo
Las redes sociales no entienden de empatía, ya lo sabemos. Y el anonimato ofrece una falsa valentía al más cobarde de los graciosillos de pacotilla. Amaia Montero está sufriendo uno de aquellos linchamientos que duelen. Su esperado regreso a La Oreja de Van Gogh no ha acabado siendo el que ella esperaba, de esto no cabe ninguna duda, aunque su público incondicional la aplauda con devoción. Aquellos desajustes vocales en temas como Todos estamos bailando la misma canción, que el grupo decidió retirar, de momento, del repertorio de la gira, han abierto la veda de los haters. A ver quién critica mejor.
No nos engañemos, la Amaia Montero del 2026 no es la misma que abandonó la agrupación en 2007. Han pasado casi veinte años. La madurez de la cantante se refleja en su voz, más grave y algo menos flexible, como no deja de ser natural. Pero también está ahí todo el calvario que vivió en esos años de ausencia. Las experiencias vitales no se pueden guardar en un bolsillo cuando se sale al escenario, forman parte de la interpretación. Y el artista se nutre de ellos.
Amaia Montero ha trabajado duro para poder volver. Aunque no podemos esperar que el público sea una ONG dispuesto a vitorear por compasión, sí es cierto que los mensajes que llegan sobre una supuesta suspensión de la gira pueden perjudicar enormemente sus ánimos. De alguna manera se le pide que abandone. Xabi San Martín, teclista y principal compositor de la banda, se ha visto obligado a aclarar las cosas. En una entrevista publicada en El Correo ha salido en defensa de su cantante. “Sabe perfectamente que la responsabilidad principal recaía en ella. Y lo ha vivido con una valentía y una templanza que yo creo que cualquiera de nosotros, en su lugar, se habría derrumbado. Yo, desde luego”.
Y parece que esto es lo que buscan todos estos comentarios. Provocar, y gozar con ello, la caída de una diva que ya cayó. Rebuscar en los directos para encontrar aquellos momentos menos afortunados para regocijarse. Más leña al fuego. Recordemos que las grabaciones de un directo a través de un móvil también son traicioneras. Poco que ver con el sonido real, aunque el propio grupo ha reconocido que, especialmente en el primer concierto, se acusaron los nervios del estreno. “Los nervios tienen su parte mala, pero te hacen vivir todo con más intensidad. El domingo hubo más calma y fue más fiel a lo que tenía que ser. Hubo menos fallitos, menos inseguridad y estuvo mucho más aterrizado”, explicó Xabi.” Nos quitamos la espinita clavada y ya estamos preparando el siguiente concierto”.
Que todo esto suceda con una persona que ha mantenido una intensa lucha para superar problemas de salud mental todavía tiene más delito. Ahora, demasiados irresponsables buscan la risa fácil a su costa, como sucedió en su momento con Verónica Forqué. Madonna, Sabina o Lindsay Lohan también sufrieron escarnios públicos por cambiar o simplemente por dejar de parecerse al recuerdo que el público guardaba de ellos. Por suerte, Amaia no está dispuesta a rendirse. El grupo está componiendo nuevas canciones con ella. “Ha puesto sus energías en el trabajo”, asegura su compañero de formación. Y se nota. Amaia ha vuelto. La Amaia de 2026.
Redactora jefa de Gente y Media. Antes, de Cultura, Última Hora y responsable de Vídeos. Autora de libros como ‘Florencia a través de sus personajes’ o ‘La llegenda del Carreró’
