El discurso del presidente Luis Abinader ante la ONU
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Discurso ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, del presidente de la República Dominicana, Luis Abinader:
Integro:
Ante todo, deseo, en nombre del pueblo dominicano, felicitarlo, señor presidente, por su elección, y expresar al secretario general Guterres, en su último período de sesiones al frente de esta Organización, nuestra gratitud por su compromiso con la paz.
Usted nos ha convocado a restaurar la confianza y gestionar la transformación. Para lograrlo, esta hora nos reclama serenidad, claridad y unidad.
Serenidad, porque el orden internacional atraviesa una profunda transición. Claridad, porque esta Organización enfrenta una situación financiera sin precedentes, conflictos armados que no cesan y una revolución tecnológica que avanza más rápido que nuestra capacidad de gobernarla. Y unidad, porque ninguno de estos desafíos puede ser enfrentado por un país actuando solo.
Como Estado insular en desarrollo, República Dominicana conoce la vulnerabilidad. Situaciones que ocurren muy lejos de nuestras costas pueden golpear directamente la mesa de nuestras familias. Las guerras en Europa y Oriente Medio han disparado los precios de los alimentos y de la energía. Mi país importa la totalidad de los combustibles que consume: no fijamos esos precios, nos impactan sin poder controlarlos. Por eso abogamos por la desescalada, por la libertad de navegación y por una solución diplomática que impida la proliferación nuclear en la región.
Señor presidente,
Para países como el nuestro, un orden fundado en reglas es una condición de nuestra seguridad y la garantía de que sean las normas acordadas por todos, y no la fuerza, las que resuelvan las controversias entre las naciones. Para ello es preciso restaurar la confianza en esta organización y, esto exige tres tareas: renovar la representación, renovar las operaciones de paz y renovar el apoyo a los países en desarrollo.
Respaldamos con convicción la iniciativa ONU80. Pero ninguna reforma prospera sin recursos, por eso República Dominicana cumple, este año fuimos de los primeros países en pagar íntegramente nuestra contribución al presupuesto ordinario.
Renovar la representación exige un Consejo de Seguridad que se parezca más al mundo multipolar del presente. Y exige también pensar en quién conduce esta Organización. Hace un año afirmé desde esta tribuna que correspondía a América Latina y el Caribe ofrecer un liderazgo renovado, y que había llegado el momento de que una mujer ocupara la Secretaría General. Las candidaturas presentadas lo confirman. En más de ochenta años, ninguna mujer ha dirigido esta Organización. Confiamos en que el Consejo de Seguridad y esta Asamblea estén a la altura del momento.
Señoras y señores,
Renovar las operaciones de paz es, sin lugar a duda, la tarea más urgente. Hoy, redes criminales transnacionales controlan territorios, trafican armas y personas y reclutan niños. Haití es el ejemplo más claro. Desde 2021, República Dominicana ha advertido en cada foro que esa crisis es una amenaza para la paz y la seguridad de la región y, de manera muy particular, para mi país.
Hace un año pedí desde esta tribuna que el Consejo actuara sin demora. Seis días después, el Consejo adoptó la resolución 2793, que autorizó una Fuerza de Supresión de Bandas con un mandato firme y una Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas.
Agradezco el liderazgo de los Estados Unidos y de Panamá, el respaldo de Canadá y de los demás donantes, la entrega de Kenia y el compromiso de los países que hoy tienen a sus hombres y mujeres en Haití.
Pero la realidad no admite espera. Hace un mes, en la comunidad haitiana de Kenscoff, las bandas asesinaron en una sola noche a por lo menos cuarenta y siete personas, entre ellos cinco niños. Cerca de un millón y medio de haitianos han sido desplazados de sus hogares; igualmente, la mitad son niños. Esta Asamblea no puede resignarse a que las masacres se conviertan en la normalidad para el sufrido pueblo haitiano.
FUENTE HOY
