El miércoles empieza el otoño, pero nadie se lo ha dicho al termómetro. AEMET sabe que el culpable de todo esto es el Mediterráneo

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El otoño de 2026 empieza el miércoles 23 de septiembre. Ese mismo día, a media tarde, el Guadalquivir estará a 35 grados. No todo el país estará así, pero es interesante fijarnos ahí porque, en fin, pintan bastos.

¿Qué está pasando? El 11 de septiembre, en su boletín oficial, AEMET no quiso mojarse demasiado y reconoció que era una semana con «las mayores incertidumbres». El 18 la situación cambió y la Agencia ya hablaba de una semana «plenamente veraniego en toda España», con 32 a 34 ºC en amplias zonas (e incluso 35 en el sur de Galicia, la depresión del Ebro, Extremadura y el valle del Guadalquivir).

No es una manera de hablar: el pasado domingo la máxima nacional tuvo lugar en Pontevedra capital con 36,9 ºC, trece grados por encima de su media de máximas del mes.

¿Y por qué pasa? La explicación más directa son los cielos despejados, el aire de origen norteafricano y un mar que «sigue más caliente» de lo normal; la indirecta debajo está en el desfase estacional de siempre: España ahora mismo es una casa de pueblo: la temperatura exterior ha empezado a bajar, pero los muros siguen en agosto.

De hecho, según Meteored, esperamos 38 ºC en Sevilla y Córdoba. Y, hasta AEMET, da 35 en Zaragoza, Badajoz y Ourense (por encima también de la media del mes pasado).

La muerte del calendario. De todos los calendarios que tenemos. El otoño meteorológico arrancó el 1 de septiembre justo antes de que empezara una de las olas de calor del año; el astronómico empieza el miércoles con 35 grados en medio país; y el climático lleva medio siglo moviéndose cada vez más hacia final de año.

AEMET situaba el final del verano en torno al 16 de septiembre en los setenta y al 22 en su análisis de 2019. Ahora es mejor no preguntar, pero el plan estatal de altas temperaturas se desactiva el día 30 de septiembre.

¿Qué podemos esperar? Yo diría que los próximos días se pueden resumir en una sola frase: verano de día y otoño de noche. Solo Canarias, el bajo Guadalquivir y algunos puntos del mediterráneo se escapan de esta máxima.

Lo más «interesante» es lo que pasará después: porque, como venimos diciendo, el Mediterráneo está muy caliente. La temperatura superficial media era de 27,2 ºC a 12 de septiembre. Eso son anomalías de entre 1,5 y 3,5 grados en las costas españolas. Es más, hace cinco días un temporal dejó más de 90 l/m² en una hora en el litoral de Barcelona (y complicó la vida mucho a otras zonas del litoral).

Es decir, da la sensación de que el otoño no habrá llegado, pero lleva muchas semanas cargándose a la espera de su puesta de largo.

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por

Javier Jiménez

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