Iglesia Católica ve alarmante cifras personas muertas por accidente de tránsito

Iglesia Católica califica alarmante aumento de accidentes en el país.

Encargado del Camposanto le dijo en una ocasión que la mayor parte de las personas que mueren son jóvenes.

Iglesia Católica ve alarmante cifras personas muertas por accidente  de tránsito

                            La Iglesia Católica, a través de la nota editorial de su órgano de difusión Camino califica de alarmante la creciente cifra de personas en su mayo­ría jóvenes, que han muerto a causa de accidentes de tránsito en el país, entre enero y mayo del presente año.

          Indica que, en conversación con un encargado de un camposanto del Cibao, éste le expresó “hace varios meses que en este cementerio no se ha sepultado una perso­na adulta. Todos han sido jóvenes”.

            Dice que esta afirmación dada por dicha perso­na refleja una reali­dad dolorosa, y es la cantidad de personas, muchos con menos de 25 años, que están muriendo en nuestras calles, autopistas, y carre­teras.

             Explica que, según ­estadísticas del Observa­torio Nacional de Regis­tro Civil, ONAREC, 897 personas han perdido la vida de enero a mayo. “La cifra es alarmante. Estamos ocupando los primeros lugares en el mundo de muertes por accidente de tránsito”.

              En tal sentido, sostiene que conducir en nuestro país se ha convertido en un riesgo. Cuando uno sale de su hogar, no sabe si regresará por culpa del manejo temerario practicado por choferes y conductores que no respetan las leyes del tránsito. Otros manejan tomando alcohol y consu­miendo sustancias prohibidas.

                      Precisa que el tránsito es tan caótico que domi­nicanos que residen en el exterior no se animan a conducir en su propio país. Tienen miedo, sienten pánico al ver el desor­den del tránsito y la poca responsabilidad de los que manejan.

        “Y ni hablar de los extran­jeros que cuando nos visitan, cuando obser­van el desorden en nuestras calles”.

          Asegura que de los motociclistas ya sabemos su comportamiento. Para muchos de ellos no existen semáforos, calles de una vía, ni ace­ras para peatones. Su conducta al conducir rompe todos los esquemas de una sociedad ­organizada.

        “Tenemos que buscar una salida. No se puede continuar así. El mal comportamiento debe tener sanciones”.

               Por lo que plantea que es urgente una mayor educación vial continua que debe comenzar en los hogares y seguir en la escuela, y en todas las instituciones públicas y privadas. Sugerimos que en ellas haya un ­espacio semanal para promover la educación vial.

FUENTE LA INFORMACION