Lidom y la carga económica de los salarios
La temporada otoño-invernal 2026-2027 abrirá sus cortinas el 16 de octubre y se observan en el horizonte algunos nubarrones que podrían ocasionar lluvia en los predios de la Liga Dominicana de Béisbol y la Federación de Peloteros.
¿Soportarán los equipos los salarios que se discuten en la agencia libre? Ni hablar el que devengará el lanzador Trevor Bauer con las Estrellas Orientales. La nota no se puede exagerar, en un equipo de béisbol, una golondrina no hace verano.
El Gobierno de Luis Abinader que vaya preparando el salva vida económico, un buen paquete publicitario para evitar una crisis.
Recordamos que el 3 de enero de 1957, los Tigres del Licey dominaban el torneo Reelección Presidente Trujillo, con 25 victorias, seguidos por los campeones Leones del Escogido a dos juegos. Las Águilas Cibaeñas en tercero y las Estrellas Orientales en el “oscuro y frío sótano”.
La debacle de las Estrellas preocupaba a los directivos de los tres equipos, y para no seguir acarreando grandes pérdidas, el 3 de enero de 1957, el colectivo de San Pedro de Macorís decidió retirarse.
El presidente del Licey, ingeniero Manuel Alsina Puello, propuso a las Estrellas el retiro “con el fin de beneficiar al torneo en vista de las pobres posibilidades de ir al playoff, y de mejorar la situación económica con la autorización del licenciado Jaime Vidal Velázquez, presidente de la Liga”.
HISTORIAS DEL QUISQUEYA: El 30 de octubre de 1963, Felipe Rojas Alou patentizó una de las proezas más espectaculares que registra el béisbol dominicano, y ocurrió en un encuentro entre los eternos rivales los Tigres del Licey y los Leones del Escogido, ante 14,377 fanáticos en el estadio Quisqueya.
Los melenudos perdían por una carrera, “El Panqué de Haina” disparó sencillo para empatar, frente a los envíos de Bob -Mecedorita- Humphreys. Luego se robó la segunda, la tercera y el home para poner a los Leones al frente en un juego que terminó 7-3 a favor de su equipo.
Cuando se habla y se escribe de un artista robándose el home hay que sacarle aparte sus alitas picantes a Ty Cobb “El Melocotón de Georgia”. La destreza de Cobb para robarse el home fue excepcional, un siglo después mantiene vigentes sus récords de más robos del plato con 54 y en una temporada con 8 (1912).
En cada temporada desde 1907 hasta 1928 se robó al menos una vez el plato, excepto en 1925, estableciendo una récord de 18 campañas seguidas.
Otro artista del robo del pentágono fue el panameño Rod Carew quien se hurtó 17 veces el plato en su carrera, una joya difícil de emular en nuestros tiempos. Robarse el home implica una combinación de maña, pericia y habilidad, que además implica engañar al receptor y al lanzador y jugarse el pellejo en el intento.
En 1986: Jovino Carvajal, nativo de La Romana, es firmado por Fred Ferreira para los Yanquis.
En 1988: Luis de los Santos, Kansas City, dispara su primer hit en las Grandes ligas, un triple frente a Curt Young, de Oakland.
En 1992: Manny Alexander, Baltimore, debuta con los Orioles y falla de 1-0 ante Mike Fetter.
