Paloma Cuevas y Enrique Ponce, enfrentados por la pensión alimenticia de sus hijas: las claves de su pulso económico
Se cumplen seis años desde que Paloma Cuevas y Enrique Ponce decidiesen poner fin a su matrimonio después de casi tres décadas juntos y dos hijas en común. Pese a que en un inicio quisieron llevar su divorcio con la máxima discreción, el escándalo no tardó en salir a la luz cuando se conoció la relación del torero con Ana Soria. Pasada la tormenta, ambos han podido rehacer sus vidas, pero ahora se ha vuelto a reabrir una batalla entre ellos, esta vez por las condiciones económicas de la manutención de sus hijas.
Tal y como adelantó Paloma García-Pelayo en Y ahora Sonsoles y se ha confirmado en varios medios escritos, el diestro estaría valorando acudir a la vía judicial para pedir una modificación de las medidas que pactaron en su momento. Esto se daría en el caso de no llegar a un acuerdo con su exmujer para la disminución de la cuantía a pagar, al considerar que la pensión de alimentos es demasiado elevada en la actualidad.
Tras haber dicho adiós definitivamente a los ruedos en febrero de 2025, el diestro estaría experimentando serias dificultades a la hora de hacer frente a los gastos debido a la drástica reducción de sus ingresos. Por ello, se le estaría haciendo cuesta arriba asumir un pago mensual que, aunque no ha trascendido de manera oficial, sería “muy elevado”, según la periodista.
Esto ha generado una tensión importante entre la ahora expareja, reabriendo una guerra que ya costó cerrar en su momento cuando llegaron al citado acuerdo del que ahora gozan. Y es que en estos instantes la relación entre ellos está lejos de ser cordial, por lo que su paso ante el juez parece casi inevitable.
El acuerdo inicial al que llegaron por la pensión alimenticia solo recae en las hijas, ya que Paloma Cuevas se posicionó como solvente para poder hacerse cargo de sus propios gastos. Sin embargo, la cifra podría alcanzar los “cinco dígitos” mensuales, algo a lo que el torero no podría hacer frente en estos momentos de su vida.
Pese a todo, esta decisión de pedir una disminución de la pensión no correspondería a un desentendimiento por parte del padre. Y es que la relación entre Enrique Ponce y sus hijas es más que buena, intentando mantener una unión que ha permanecido intacta a lo largo de los años.
Fruto de sus casi tres décadas de unión nacieron sus dos hijas en común, Paloma, que llegó al mundo en 2008, y Bianca, en 2012. Dos menores que siempre intentaron mantener al margen de los focos y cuya privacidad se reafirmó con la reciente mayoría de edad de la primogénita. Ella misma emitió un comunicado el pasado abril para solicitar que no se la considere un personaje público y poderse mantener alejada de los medios de comunicación, pese a que sus padres sean dos de los rostros más mediáticos de este país.
