Tala de una anacahuita centenaria consterna a residentes en Los Prados
Una residente que lleva 53 años viviendo en Los Prados todavía no asimila que el árbol de anacahuita que durante décadas formó parte del entorno de su comunidad haya sido talado. Su vivienda está ubicada a pocos metros del lugar donde se encontraba el ejemplar, en la calle Rafael Abreu Licairac esquina Altagracia Saviñón.
La mujer, que pidió reservar su identidad, afirmó que cuando llegó a vivir a Los Prados III, hace más de cinco décadas, el árbol ya formaba parte del entorno.
“Yo me siento consternada, yo personalmente, porque yo tengo 53 años aquí. ¿Qué significan 53 años? Que inauguré esta parte de Los Prados III. Eso es una consternación para todo. Hasta para cualquier persona que tenga dos dedos de frente, que algo que la naturaleza ha hecho en 400, 500 años te lo desbaraten ahí en un día o dos”, expresó.
De acuerdo con la comunitaria, en una primera ocasión acudió un ingeniero forestal y se autorizó el corte de algunas ramas del árbol, alegando el riesgo que representaban para los vehículos y las personas que transitaban por el lugar.
En el lugar, aún persisten parte de los grandes troncos cortado, como rastro de un ejemplar que durante décadas estuvo en ese punto de Los Prados.
La desaparición del árbol también ha generado inconformidad entre otros residentes, entre ellos Eunice Lugo, quien explicó que durante años lo utilizó como referencia para ubicar su vivienda.
“Las referencias para llegar a mi casa siempre eran al lado del árbol anacahuita”, comentó Lugo, al lamentar el estado en que quedó el lugar después de los trabajos.
La moradora cuestionó que se haya eliminado un ejemplar de esa antigüedad y consideró que debe existir mayor supervisión para proteger los árboles.
“Si aquí hubiera supervisión de todos los lugares que tienen personas para Medio Ambiente, otro gallo cantara. Pero no hay eso. No hay consecuencias para eso”, manifestó.
Lugo también cuestionó que los propietarios del inmueble no contemplaran la presencia del árbol al adquirir la propiedad.
“El que compró ahí sabiendo que ese árbol estaba ahí no puede alegar ahora que no sabía”, sostuvo.
Mientras los residentes lamentan la desaparición del ejemplar, una empleada del establecimiento ubicado en la propiedad donde estaba el árbol aseguró que el corte contó con autorización del Ministerio de Medio Ambiente y del Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Según la mujer, técnicos de distintas áreas acudieron en varias ocasiones para evaluar las condiciones del ejemplar y los daños que supuestamente ocasionaba a los vehículos, el pavimento y la vivienda.
La empleada sostuvo que existía un historial de afectaciones y que, luego de las inspecciones, se solicitó la autorización para proceder con el corte.
