El apoyo incondicional de pareja boricua a su delegación desde 1992

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Una gorra gigante de Puerto Rico se divisa entre las gradas del Pabellón de Combates. La lleva puesta Rafael Pérez. A su lado está su esposa Vanessa Ortiz, con quien recorre el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte hacia donde la selección puertorriqueña les guíe.

Suman más de 35 años de unión amorosa. Cupido los flechó cuando ambos trabajaban para una tienda por departamentos en Puerto Rico.

Él es oriundo de San Juan. Ambos arribaron al país el pasado miércoles 22 de julio para los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, haciendo realidad un viaje que comenzaron a planificar en febrero de este año.

Vieron a Adrián Benítez conquistar plata en taekwondo ante el dominicano Bernardo Pié, que ganó oro, y continuaron su ruta hacia el estadio de softbol, donde jugarían «las nenas» contra Dominicana.

Tienen previsto quedarse hasta el día final de los Juegos en apoyo a sus compatriotas atletas; para entonces ya se les habrán unido otros ocho familiares a esta gran fiesta deportiva.

«Tanto la música como el deporte son herramientas de resistencia para mantener nuestra identidad», explica al referirse a Puerto Rico y su vínculo político con Estados Unidos.

Los recuerdos de los Juegos Olímpicos Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sydney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016 vivirán por siempre en ellos, así como la epidemia Covid-19 que los frenó momentáneamente para llegar hasta Tokio, en 2021. Santo Domingo 2026 los trajo de vuelta a la acción.

La proximidad de ambas islas facilita la llegada de puertorriqueños que asumen la misión de respaldar sus 442 atletas que tienen previsto competir. Pérez cita el ejemplo de un jugador al que su mamá, papá y dos abuelos se trasladaron a apoyarlo.

Los esposos mencionaron mayor afición por el baloncesto, deporte que catalogaron como rey en la isla, así como el béisbol. Apoyan múltiples disciplinas y la novedad en los Centroamericanos para ellos ha sido los deportes de combate dada la gran representación con al que ahora cuentan.

Por si quedaba alguna duda de que su único fin es apoyar a los suyos, quedan despejadas al segundo en que le preguntamos por sus competidores favoritos. “Realmente los apoyamos, no importa quién sea”. Entre los grandes sí obtuvimos respuesta específica; el fenecido José «Piculín» Rafael Ortiz.

Confían en voleibol, béisbol, baloncesto y atletismo para subir al podio con oro.

Los gastos económicos hasta el momento no son una cifra fresca en su mente. “Lo importante es venir a disfrutar”, prefiere resaltar Pérez.

Rafael se reconoce entre cualquier multitud gracias a su gorra gigante de Puerto Rico. Pagó por ella 90 dólares en la recién inaugurada tienda olímpica en Plaza de las Américas de San Juan, Puerto Rico.

Otros asistentes, aún no siendo boricuas, se acercan a él pidiéndosela prestada para fotos y él, cortésmente accede. La adquirió específicamente para este evento dos días antes del viaje y aunque a sus familiares les pareció hilarante, “ha causado sensación”.

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